JOSE UNIDOS EN HR

"5" -2020 FUEGO AMIGO DISCOS-

"Expectativa versus realidad", una frase de base muy sólida en el actual inconsciente colectivo, tomado, poseído por las redes sociales. Un "MEME", es. Involucra dos partes; la primera, una imagen aceptada popularmente, el ideal, lo premium; la segunda muestra una situación cotidiana, lo diario, lo chabacano dentro de la mundanería nuestra, lo que nos rodea. Ahí está la comparación. Da resultado, este "MEME".

Cuando de alguna manera que ya no recuerdo, debe haber sido a través de alguna de estas redes, llegué a la portada de "5" (el flamante lanzamiento de José Unidos a través del prestigioso sello independiente Fuego Amigo Discos) me dije "No puede ser esta tapa tan buena". Lo agendé, siempre atiendo lo que viene de Fuego Amigo. Pasaron un par de días. Lo abrí. Miré la portada otra vez (arte a cargo de Santiago Calori). Me pregunté o le pregunté al disco si iba a decepcionarme, en ese "salto al hiper espacio" que es para este reseñador escuchar un disco mientras contempla la portada. Fue un momento rarísimo. Cualquier buen disco en su interior iba a quedarle chico a esta estética y no sería la primera vez que pasara. Fue darle play y darme cuenta a los primeros diez segundos de que estaba frente a uno de los discos del año.

José Unidos es un proyecto casi único, acercándose lentamente a la línea de la primera década de formación, con cuatro discos largos publicados y cantidad de simples entre 2019 y este 2020. Bajo la comandancia mutua desde la composición y los arreglos de Lucas Colonna -voz, guitarras, piano y bajo de seis cuerdas- y Matías Bollinger -bajo y campanas en este caso-, más el invaluable aporte de Tomás Molina Lera -batería- han llevado adelante uno de los trabajos más difíciles e impactantes con los que me topé en los últimos tiempos. Alejándose bastante del concepto estético-sonoro de sus simples más recientes (que parecían prologar un disco largo de pop moderno, exquisito, pero moderno) "5" retrotrae los cronómetros y los devuelve al universo de sus discos largos, pero en un auto de alta gama, siendo -esto por mi cuenta- el mejor de todos. Pero ahora que he firmado esta valiente declaración, debo defenderla.

Hablando de valientes, es de valientes en una era donde las aplicaciones más modernas acortan los tiempos de protagonismos a 15 segundos "para que los chicos no se aburran", arrancar un disco con una canción como "El árbol de pera" de más de siete minutos. En un marco de paisajes campestres (o la portada me lleva allí) trazado por los versos del trovador y el acompañamiento de una guitarra en apariencia casual, tiene su primera aceleración y vértigo en tensión, para clavarse hacia los cuatro minutos, partir la pieza en dos y volver trágica y peligrosa directo a un final cinematográfico. Los arreglos de cuerdas de Colonna y Bollinger (llevados magistralmente adelante por la orquesta de violines, viola y violoncello a cargo de Julián Gándara) marcarán el sello de calidad lacrado durante todo lo que durará el álbum.

Es sabido que no es cuestión de "meter un violín aquí y un chelo allá" para que la máquina funcione bien. Hay que saber hacer estas cosas con cuidado, cuando estás en la casa del rock, o del indie rock. El oído indie medio escucha un violín en el rock y piensa que es algo de calidad per se. Amigue, acérquese a escuchar "El árbol de pera" y se dará cuenta de que las cuerdas tienen tanto para transmitir aún, como en este caso "conmoción". Así terminé yo de escuchar esta canción. Pensé "Terminó aquí? Bravísimo". Pero era solo el comienzo.

"La posibilidad" será tal vez un excelente corte difusión electro acústico de "5". Nada en "5" es una broma. Todo bordea lo serio, lo encubierto y lo romántico. Un segundo track que retorna a lo pop con un dejo de chanson francesa, sin guardar la épica en el cajón, ni lo galante, ni lo complejo. En un momento clave de la canción, el que las FM usa para retirarlas en fade y viene la tanda, "La posibilidad" se completa con una segunda parte instrumental que son un deleite y una ostentación.

Siguiendo con "Los brindis", "5" ofrece el movimiento y la energía justos, como la tercera o cuarta marcha del auto para salir de la nube espesa en donde nos dejan sus primeros pasajes. Una letra ingeniosa y los arreglos impecables de todo cuanto se oye otra vez.

En "Por siempre" vuelve el peligro. La base de bajo-batería pide la cuenta y ya querría yo que vinieran en un bonus separado, latiendo de parejas que van. La guitarra (aportando confusión, a lo Blixa) y la voz encaran por otro lado, uno siniestro, haciendo de las suyas eficientemente, permitiéndoles a las cuerdas ocuparse de los espacios vacíos para por momentos enroscarse a un solo de guitarra eléctrica filosísimo.

Es el momento de "A la altura de las circunstancias", la estancia tal vez francamente amorosa del disco, donde queda ya expuesta la tarea gigante de Hernán Agrasar, quien se encargó de la grabación, mezcla y mastering, además de producir junto a Bollinger y Colonna todo el trabajo.

"La puerta abierta", puede ligarse a "Los brindis" colaborando con la energía y velocidad necesaria para (mediante un excelente trabajo otra vez de base de batería y bajo) llegar, como en un pre epílogo, enteros al final del disco.

Para despedirnos, nos espera "Ahora iré por mí". El perfil de chanson, y su certero dardo de refinamiento vintage, no se ha ido nunca del todo de este gran plazo de media hora que es "5". Pesada, con paso lento pero firme, esta pieza es de todas la ideal para cerrar. Una canción de despedida, definitivamente. La voz estira las sílabas, se va, o alguien se está yendo y logra el efecto. El trabajo de mezcla es tan minucioso que por momentos las palabras parecen sonar solas ocupando todo el espectro, cuando estamos en realidad muy lejos de eso ("respetemos los silencios en la música" decía Waters), hay muchas cosas sonando ahí, solo que todas en su lugar y al volumen perfecto. "No te escapes de tu vida, buscando la "Salvación". Te cambio esa ilusión por una solución." Repite dos veces y el disco termina, sin un final a toda orquesta (imaginé eso), sin la épica maquiavélica de los últimos compaces de "El árbol de pera". Como una instancia siguiente a la portada, con esa luz que acaso sea la última del día. Se apaga igual que un aparato se va quedando sin pilas hasta no funcionar. Y ¿saben qué? Es una justa sorpresa que sea así.

Poniendo a punto y registrando los segmentos del disco en la estancia "El Renuevo", Mallín Ahogado, la Patagonia y completándola en estudios ION entre Mayo y Julio de 2019, José Unidos se despacha promediando la mitad del año con esta producción musical asombrosa, capaz de hacer caer a un reseñador entrenado en la trampa del "Expectativa versus realidad" del "MEME" y hacerlo vaticinar el "uno de los discos del año". Porque, entre nosotres... ¿cuántos discos mejores que "5" pueden ser publicados en seis meses?

Por Dani Cisterna / @danicisterna

ESCUCHA "5"

DE JOSE UNIDOS

EN LAS DISTINTAS PLATAFORMAS

Arte: Santiago Calori

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