NINJA EN HR

ENTREVISTA

Hacer HR nos lleva por mil paisajes. Nos hizo recorrer sórdidas y remotos rincones de ciudad y también conocer casos exóticos de musicalidades luminosas y poesías únicas. Un asterisco de ese tipo de luz digno de no perderse es justamente el caso de Ninja. Poniéndose en marcha en forma de dúo allá por 2010 (con alguna interrupción mediante), Iara Sillitti en voz y guitarra y Jennifer Barón en voz, charango y teclados, el proyecto contó en sus filas hacia 2014 con la alucinantísima percusionista Rocío Ruiz y en ese formato grabaron “Djimbri” recién en 2017, animándose a la producción de un disco largo. Aquel debut, con todo lo singular de su espíritu folclórico-indie (perdón por esta expresión), las mantuvo desde su lanzamiento –sumando la edición del simple “Invierno” (Abril 2019) – a través de sucesivos shows en los más diversos recintos, transitando la escena hasta la actualidad, y con otro simple en danza. En un marco propio estético/compositivo que parece brotado de montes inexplorados, el trabajo de Ninja ofrece una riqueza de talento poco común en el acaso vagamente denominado "circuito" de bandas porteñas. Se sabe que el terreno de la fusión es algo delicado, sin embargo hay tanto trabajo aquí, tantas horas de preparación, de retoque de arreglos y armonías, que esto que finalmente sale de los bafles cuando le das play resulta un material fuerte capaz de combinar frescura y precisión en sus múltiples caras. Siempre afinado, dulzura y potencia, indie, peña, noche y día, vino, agua, barro, sal. Pensando por qué nunca me tocan proyectos así de vecines a quien dé placer escuchar ensayar, me colgué el grabador de periodista (un teclado de computadora) y les pedí esta entrevista para Hermana Rayo. Gracias por acceder con tan buena onda.

 

HR- Algo es indiscutible: Ninja (el proyecto) está bien hecho y es en general complejo. ¿Cuál es la formación (académica o particular) que las puso en posición de encarar esa complejidad a veces disimulada en sus canciones? ¿Cuánto hay en Ninja de casual y cuánto de técnica?

Jen: Las dos nos formamos de manera académica en el conservatorio, en la carrera de canto lírico. Sin embargo, ambas hicimos caminos paralelos al mundo del aprendizaje tradicional. Iara cursó el taller de composición de Ricardo Capellano, el cual en palabras del propio Capellano tiene como objetivo central lograr la confluencia entre memoria, identidad y contemporaneidad no a partir de la utilización de nuevos o viejos materiales sonoros, sino como consecuencia de las nuevas relaciones creativas que establece el sujeto compositor con la matriz artística tiempo – espacio.

Yo por mi parte viajé a Nueva York donde viví 2 años y tomé cursos en jazz y participé de los workshops del ensamble de Meredith Monk, el cual trabaja sobre descubrir las bases de la performance como vehículo para la transformación espiritual desde el aprendizaje y experimentación interdisciplinaria.

Iara: Más allá de nuestro paso por las instituciones, las tenemos curiosidad por los distintos folklores del mundo y es algo que muchas veces aparece como una influencia medio inconsciente en nuestras creaciones.

Las dos sentimos que la técnica está puesta al servicio de la interpretación y de la composición y no al revés. Lo cual nos permite sentirnos libres a la hora de componer.

 

HR- Estamos en un momento donde se da comúnmente el cruce de músiques de una banda a otra, un mezcladito artístico que hace un par de décadas no estaba tan bien visto. Hacia 2013, ¿cómo se cruzaron (o recruzaron) aquellos tres caminos en uno solo para formalizar Ninja antes de grabar “Djimbri”? ¿De qué otros proyectos participaban por ese entonces? ¿Surgieron otros nuevos? ¿Los mantuvieron?

Iara: Jen y yo nos conocimos en el conservatorio y desde ese momento siempre hicimos música juntas. Desde cantar en un coro de música barroca, participar en varietés de circo cantando, tuvimos una banda de covers fallida, hasta que decidimos empezar a componer juntas.

Cuando Jen se fue a New York seguimos componiendo a la distancia. Cuando volvió empecé a participar de su proyecto solista al mismo tiempo que seguíamos amasando lo que hoy en día es Ninja.

A principios de 2014 teniendo algunos temas con los que finalmente nos sentíamos identificadas y conformes fuimos a la búsqueda de una percusionista y así llegó Rocío que venía del palo de la música africana. De toque hubo química entre las tres y así llegamos a "Djimbri".

Jen: A fin del año pasado Rocío se fue a vivir a México. Si bien el corazón compositivo de Ninja somos Iara y yo, a la hora de instrumentar para tocar en vivo y para grabar nos surgió invitar a diferentes musiques amigues que fuimos conociendo en el camino y que participaron durante algunos períodos de la banda. Por Ninja pasaron Lucila Pivetta en bajo, Sebastian Tozzola en clarinete y clarón, Lucho Manolio en contrabajo, y ahora desde hace un tiempo estamos tocando nuevamente en formato trío con Agathe Ciprés en trompeta, fliscorno y voces (aunque a veces también toca percu, dispara pistas y se volvió imprescindible).

 

HR- Me pasó que, recién una vez habiendo "explorado" a fondo las armonías y los recovecos de los fraseos vocales, caí que las canciones contienen una poesía poderosa. Letras que podrían leerse solas en un recorrido de larga distancia por casi todos los estados del ánimo. ¿Qué tipo de lecturas prefieren y qué autores leen y son tomados en cuenta a la hora de componer, voluntaria o involuntariamente?

Iara: En este momento prefiero los cuentos cortos. Abelardo Castillo lidera el top 10. Sin embargo pasé por momentos de adoración por Girondo, Barico, Spinetta…

De todas formas a la hora de escribir letras el proceso es bastante caótico, catártico... no tomo ningún autor como referencia a la hora de escribir.

Jen: Yo vengo en una racha de lectura no tan novelística. Estoy leyendo sobre procesos creativos tanto de libros como de blogs, el que más me inspiró y recomiendo mucho es Big Magic. En general siempre me atrapó mucho la lectura fantástica (Ursula K. Leguinn, Marion Zimmer Bradley, Ray Bradbury), entre otros géneros. También me sucede que al momento de componer no tomo directa o conscientemente la poesía de autores. De hecho, con Iara solemos escribir juntas las letras. Jugamos a abrir nuestros cuadernos de escritura catártica de la vida y combinar nuestros sentires/ poesías/palabras en pos de lo que pida la música. Y así se arma nuestra propia poesía.

 

HR- Una de las cosas que más me gusta de Ninja es que podrían formar parte tanto del Lollapalooza, como del Festival de Cosquín (el de folclore o el de rock), o en un festi de los que se hacen los domingos a la tarde en una casa cualquiera. ¿Son conscientes del espectro que les ofrece esa particularidad?

Iara: Que lindo escucharte decir esto! Muchas veces siento que nos cuesta encontrar un nicho musical… es algo en lo que pienso bastante. Al mismo tiempo disfruto de no encasillarnos a la hora de componer.

Jen: Coincido. Por un lado siempre esta la presión de encajar en un género ante la pregunta de la gente “Y que música hacen?”  y por otro, sinceramente, no me interesa el rótulo.

 

HR- Pasado ya un tiempo de haberse formado y conociéndose tanto ¿cómo viven sus shows en la actualidad y esta especie de “seguidilla” de presentaciones importantes, tanto propias como de invitadas?

Iara: Después de tantas horas vuelo juntas, estando arriba del escenario hay una conexión que se da naturalmente y logramos encontrar un equilibrio en la dinámica de show.

Jen: Somos muy distintas y por suerte nuestra amistad permite poder pelearnos y reconciliarnos, charlar mucho e ir encontrando cada una su rol en la banda y no sucumbir en las diferencias si no potenciarlas.  Ahora estamos ensayando mucho porque se viene una fecha super importante: el 22 de Noviembre abrimos el Show de Eruca Sativa en Museum.

 

HR- Cerrando y mirando hacia adelante; grabar “Djimbri” no debe haber sido tarea fácil. Inclusive en su simple "Invierno" continúan apreciándose (y se agradecen) las vueltas de rosca sobre los arreglos en voces. La base simple, golpes al cuero y al aro por Agustín Ramos y ustedes la rompen sobre una superficie instrumental casi desmantelada, con el gran aporte de Agathe Ciprés. ¿Debemos esperar de su próximo trabajo algo más cercano al minimalismo? ¿En qué momento las encuentra el final de 2019 respecto al estudio de grabación y con qué proyectos esperan recibir al año entrante?

Iara: No sabemos si el minimalismo es un estilo que nos defina, aunque a lo mejor algunos temas puedan ir por ese lado. El 2019 fue un año de mutación con respecto a los arreglos de los temas con percusión. En lo que queda del año vamos a grabar dos temas nuevos más, donde estaremos incursionando en un sonido más electrónico.

Jen: Este sonido también lo estamos rearmando para los shows en vivo de temas viejos y nuevos. En cuanto al año que viene, en el veranos vamos a estar de gira por el sur y ya estamos planificando la agenda de los primeros shows en Buenos Aires, aunque con ganas de empezar a llevar nuestra música a otros lados también.

 

¡Gracias Ninja por el tiempo, esas canciones geniales que hacen y la predisposición para esta interview!

 

por Dani Cisterna

 

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